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Ciro Martínez y un videoclip sobre la violencia de género

Con actuaciones de Luciano C√°ceres, Rodrigo Noya y el propio cantante, se film√≥ en Neuqu√©n el video de “Dale darling”

Le puso veneno en el durazno, y entonces lo llamó a comer.
El tipo era bruto como un asno, y la golpeaba antes y después.
Ella siempre lo disimulaba, hasta que un día, un buen día zafó.

Los versos pertenecen a la segunda estrofa de “Dale darling”. Y es all√≠ cuando realmente comienza la trama, tanto en la canci√≥n como en su correspondiente videoclip, estrenado en estas horas. Es, quiz√°s, el m√°s comprometido de Ciro y Los Persas. Y tambi√©n de toda la carrera art√≠stica de su l√≠der, Ciro Mart√≠nez.

Filmado en El Choc√≥n con calidad cinematogr√°fica, bajo la direcci√≥n de Eduardo Pinto, el clip se inicia con el di√°logo del cantante ‚ÄĒde corbata y largo piloto‚ÄĒ con una mujer, encarnada por la actriz Aymar√° Rovera. Es ella quien le pide que “proteja” a su ahijada, quien est√° “escapando”.

La actriz Malena Luz Villanueva interpreta a la joven en cuestión. Y en una de las escenas siguientes del video, no solo se observa cómo envenena la comida de su pareja sino también como es golpeada por el hombre. Y los moretones en su cara. Se inicia entonces una huida que termina involucrando a los personajes actuados por Rodrigo Noya y Luciano Cáceres.

Todo terminar√° a la vera del lago Ezequiel Ramos Mex√≠a: acompa√Īada por Noya, y ante la mirada satisfecha de Ciro, Malena Luz consigue su libertad.

Aqu√≠, la letra completa de “Dale darling” de Ciro y Los Persas, que el 15 de diciembre tocar√°n en el estadio de River Plate para presentar su nuevo disco, Naranja Persa 2:

Estaba cada vez, pensando, en la vida cuando uno pasa escapando.
Escapando de ser pobre, de estar solo,
del dolor, cada uno lo hace a su modo.
A veces escapando,
corriendo hacia adelante,
buscando aturdirse mientras el cuerpo aguante.
Escapando de los padres, la pareja, los recuerdos,
la rutina, el fracaso, la derrota y los infiernos.

Le puso veneno en el durazno, y entonces lo llamó a comer.
El tipo era bruto como un asno, y la golpeaba antes y después
Ella siempre lo disimulaba, hasta que un día,
un buen día zafó.
Su madrina le armó la coartada,
y hacia la gran capital huyó.

Uh, dale darling, no podés decir que no.

Ella bailaba sobre la barra, y se cuidaba de tanto no tomar.
De las manos que parecen garras, y de las bocas que prometen de m√°s.
Lo peor eran los jefes, en mi boliche, nena, soy el zar.
Entre todas se hizo la más fuerte, y de a poco empezó a liderar.

Uh, dale darling, no podés decir que no
Uh, dale darling, esta vez invito yo.

La chica tenía un amigo en el bar,
que siempre la escuchaba y la llevaba a su hogar.
Esa noche ella le contó su historia,
y él no entendió por qué nunca hacía memoria.
Hoy hab√≠a visto a su cu√Īado polic√≠a
rondando en su casa, justo cuando salía.
Seguro no creyó lo que mi madrina dijo,
y el pibe contestó mientras la miraba fijo.

Que subamos a la autopista, que vayamos derecho hacia el sur.
Vemos el amanecer en la ruta,
dormimos de día en Bahía,
o en Santa Rosa, sí, por la cinco.

Si querés, podés venir conmigo, cruzaremos el desierto y más.
Sería bueno que agarrés un abrigo, y salgamos ahora mismo, ya,

Uh, dale darling, no podés decir que no
Uh, dale darling, esta vez invito yo.

Y podés bailar sobre la mesa,
cuando suene este rocanrol.
Solamente duraznos de postre, jam√°s te voy a decir que no.
Y podés bailar sobre la mesa,
cuando suene este rocanrol.
Solamente duraznos de postre, jam√°s te voy a decir que no.

Uh, darling,
Uh, darling,
Uh, darling,
Uh, darling.

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