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Angela Merkel afirmó que “hay que hacerlo todo para que la selva del Amazonas deje de arder”

“Nuestra casa está en llamas y no podemos permanecer callados”, opinó la canciller alemana sobre cuál debería ser uno de los principales temas de la cumbre del G7

La canciller alemana, Angela Merkel, dijo en su mensaje semanal de video que de la cumbre del G7 en Biarritz tiene que salir “un mensaje claro” de que hay que hacerlo todo para que cesen los incendios en Amazonía.

“Estamos especialmente conmocionados por los horribles incendios en el Amazonas. En la cumbre tendremos que ver como podemos ayudar y la meta debe ser que salga un mensaje de que hay que hacerlo todo para que la selva pluvial deje de arder”, dijo Merkel.

Merkel añadió que el presidente francés, Emmanuel Macron, tiene razón al poner el tema en la agenda. “Nuestra casa está en llamas y no podemos permanecer callados”, dijo la canciller.

Por otra parte, Merkel destacó la importancia que tiene el G7 como foro de diálogo internacional. “Es mejor hablar con los otros que hablar sobre los otros y para ello el G7 da una posibilidad extraordinaria”, dijo.

Merkel también se refirió a otros temas de la agenda fijada por la presidencia francesa, como la reducción de la desigualdad global y, en particular, entre hombres y mujeres.

La canciller subrayó además la importancia de la cooperación con África, que para Alemania ya fue un tema clave cuando tuvo la presidencia del G20. “Sólo si África tiene un buen desarrollo el mundo podrá tener un buen desarrollo”, dijo Merkel.

El incendio que afecta a la Amazonía brasileña es uno de los más devastadores junto al de 1998, que arrasó 37.000 kilómetros cuadrados de vegetación de sabana en el estado de Roraima.

Desde comienzos de este año y hasta mediados de agosto se han producido 71.497 incendios forestales en Brasil, la mayor cifra registrada desde 2013, año en el que el Instituto Nacional de Pesquisas Espaciais (INPE), organismo dependiente del Ministerio de Ciencia y Tecnología, comenzó a registrar estos datos.

La cifra supone un aumento de un 82 % frente a los 29.194 focos que se contabilizaron en 2018.

Para remontarse al anterior récord se tendría que ir al año 2016, cuando se registraron 66.622 focos.

Uno de los años de mayor afectación corresponde a 1998, en el que un solo incendio devastó 37.000 km² de la Amazonía brasileña.

Este fuego -que se desencadenó en enero de 1998 y duró hasta que a principios de abril comenzaron las lluvias- afectó al estado de Roraima, fronterizo con Venezuela y Guyana, y alcanzó a la reserva de la tribu yanomani.

El fuego devastó unos 37.000 kilómetros cuadrados de vegetación de sabana y selva tropical, equivalente al 25 % del territorio del estado, que consta de 225.116 kilómetros cuadrados, una extensión similar al territorio de Suiza.

Otro incendio importante aunque de menor magnitud fue el que se produjo en agosto de 1994, que destruyó entre el 20 y el 30 por ciento del Parque Nacional de Brasilia, de 2.800 kilómetros cuadrados, una de las zonas ecológicas más importantes de Brasil.

Dentro de este parque se encuentran fuentes primarias de las cuencas hidrográficas de la Amazonía y de La Plata y se compone de bosques, marismas, quebradas, distintos tipos de orquídeas y otras plantas, así como varias especies de animales.

Los años 2008 con 27.413 km², 2016 con 27.370 km² y 2011 con 24.650 km² fueron también devastadores según el INPE.

La cuenca del Amazonas abarca nueve países de Suramérica: Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Guyana, Guayana Francesa y Surinam y todos ellos han sufrido las consecuencias de incendios devastadores.

La mayoría de los incendios en la Amazonía se producen a causa de la explotación maderera o agrícola, así como por los efectos de la crisis climática que a su vez contribuye a que estos se originen.

Según las organizaciones ecologistas, cerca del 20 % de la Amazonía ha sido destruida durante los últimos 50 años por la acción depredadora del hombre.

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